Archivos para Julio, 2008

La mirada de ellos

Volvemos al día del amigo.

Contexto: casa de Isabel, ya de madrugada. Mesa con papas fritas, maníes, y cuanta porquería existe en este mundo. Cervezas y ceniceros van y vienen. Vasos de fernet en mano.  

Situación: Isabel, Andrea y yo fumando en el patio. Se nos acerca un amigo de Isa (era la segunda o tercera vez en mi vida que lo veía, no recuerdo el nombre)

El diálogo es el siguiente:

Isabel

Negrito… ¿Y tu hermano?

Amigo de Isa

No sé. Mañana va al asado con los pibes, pero esta noche no sé que hacía. Se debe haber quedado con la novia…

Andrea

(que sí lo conocía al chico)

Miralo a “fulanito”, no sabía que estaba de novio…

Isabel

Hace rato que no lo vemos…

Amigo de Isa

Y si, ¡está mas pollerudo! Encima la mina es un mamarracho

Isabel

Ay, ¡qué sorete!

Andrea

Jajaja. ¿Tan fea es?

Amigo de Isa

No, no, no es que sea fea. Es que, no sé… Es cualquiera…

Andrea

¿Por? ¿Putita la chica?

Yo

(que en algún momento tenía que decir algo)

Jajaja Andre ¡no podés!

Amigo de Isa

No, boluda, ojalá, al contrario. Encima lo tiene dominado como si fuera un perrito…

Isabel

Claaaro, eeeellos que son taaan maaaaachos… ¡Está bien, así tiene que ser! ¡Hay que tener cortitos a los hombres, sino hacen lo que quieren!

Andrea

(que a todo esto, después me enteré que algo tuvo con el “fulanito”)

“Fulanito” es un desastre, ¡si lo sabré yo! Capaz que estar con una mina así le hace bien

Amigo de Isa

Boludas no entienden… Están saliendo hace dos meses, y la mina le atiende el celular… ¡y no le quiere chupar la pija!

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Malena tiene pena de bandoneón

Hoy al mediodía Malena me llamó casi llorando. No aguantaba mas no verlo, no hablarle, no saber de él. Pero sobre todo, no se aguantaba mas a si misma.

“No entendés, Guada, va mas allá de Nacho… es quebrar con una rutina de mucho tiempo, estar sola, tener tiempo al pedo, y no poder parar de pensar y maquinar y maquinar… Y la pelotuda, ¿qué hace? mira el teléfono cada cinco minutos esperando que suene, abre el celular para chequear que no haya entrado alguna llamada o mensaje que no haya escuchado… ¿No me va a hablar mas? ¿Y para qué me dijo que en la semana me llamaba para tomar algo? ¡Ves que me toma por tarada!”

Algo así fue parte del monólogo de Male al teléfono. Malena no dialoga, habla habla y habla, cual sesión de análisis. La semana pasada dejó el laburo. Había presentado la renuncia 30 días antes a su jefe, por el cual está loquísima, cansada de que le dé vueltas, la histeriquee y le haga el doble juego del “superior responsable” y el “galancito seductor”.

Él le lleva mas de diez años, y a veces parece un quinceañero. Ella se ilusiona con cada palabra o gesto de su parte. Hace mas de dos años que trabajan juntos. Male no perdió nunca oportunidad de demostarle lo mucho que le gusta. Tampoco pierde nunca oportunidad de enroscarse con cuanto bombón se cruce en el camino, aunque casi podría decirse que lo mejor de sus aventuras era llegar a la oficina el lunes y, en el café del break, contarle a Nacho sus travesuras del fin de semana, para deleitarse viendolo morderse los labios.

En la fiesta de fin de año él la besó. Después dijo que había tomado, que no se acordaba de un montón de cosas de esa noche, y nunca jamás se habló del beso. Pero mas de una vez la invitó a salir. Casi siempre termina cancelando. Las dos o tres veces que salieron, ella se maquilló, perfumó, depiló, y todo lo necesario. El llegó tarde, habló de trabajo, y esquivó el bulto. Pero después le tiraba indirectas en la oficina, y le mandaba sms sugerentes. Ella nunca se atrevió a dar un paso mas. O mejor dicho, cada vez que quiso avanzar, él se preocupó por recordarle que él le lleva mas de diez años y es su jefe.

Lo que se dice un histérico con todas las letras. O como le dije por teléfono a Male, hoy al mediodía…

“Bueno, basta mujer! El tipo es bastante grande como para ser tan pelotudo. ¡Lo bien qué hiciste en irte de esa oficina de mierda! Ahora dejate de joder con Nacho, y arreglemos qué se hace el fin de semana”

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Momentos decisivos

Esta tarde, intercambio de mensajes de texto con Lorena, mi mejor amiga, la persona que mas me entiende en este mundo y con quién puedo hablar con mayor libertad, con quien nos contamos desde el mas mínimo detalle sobre aquella noche especial hasta el descubrimiento de un shampoo que hace maravillas.

Lore es de esas amigas con las que sé que puedo contar para momentos de decisiones cruciales como estas…

SMS DE GUADA

La remera que me iba a poner está manchada. ¿Y ahora qué hago?

SMS DE LORE

Te dije que te pusieras la azul. Che estoy comprando la cartera… en un rato te escribo.

15 MINUTOS DESPUES, SMS DE LORE

Me gasté todo y ahora tengo muchas carteras al pedo. Son hermosas, pero yo soy la peor.

SMS DE GUADA

¿Qué te compraste? ¿Dónde? Quiero saber todo!

SMS DE LORE

En Florida. 3 carteras. Una es verde, no me pega con nada pero está bárbara. Y ya que estaba, aritos.

SMS DE GUADA

¿Conseguiste alguna que combine con las botas nuevas?

SMS DE LORE

No, pero vi tantas que tuve que comprar. Me quedé seca. ¿Y si devuelvo alguna? Estoy a 2 cuadras del local.

SMS DE GUADA

No creo que te devuelvan la plata, pero intentalo.

SMS DE LORE

Ya fue, para algo trabajo. Además la verde es preciosa, mañana la estreno así la ves.

SMS DE LORE (otro, a los 30 segundos)

¿Combina cartera verde con zapatos grises?

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Día del amigo

Sábado a la noche, cena en casa de Isabel. Vasos por aquí y por allá, ceniceros a la orden del día, el silencio se transformó en un concepto remoto e intangible. Algunos ejemplares del sexo masculino se animaron a asistir al evento. Pero era nuestra noche. No solo porque entre trabajos y facultades ya no nos es fácil reunirnos todas, sino porque estaba Isabel. Estabamos en su casa, con ella. Con la misma Isa que en poquito tiempo se nos va a vivir a muchísimos kilómetros. La que es mi amiga desde los 8 o 9 años. Con la que compartimos viajes y salidas. Con la que nos peleamos, nos amigamos, nos distanciamos y nos volvimos a hacer inseparables. Esa Isabel con la que crecí.

Lejos, lejísimos de las lágrimas y los bajones, la noche fue de reir hasta que nos dolían las panzas. De ponernos al día con nuestras historias, de recordar viejas anécdotas, de brindar por nuestros proyectos.

Ahora estoy sentada, tranquila, frente a la pc, 24 hs después, buscando en mi memoria los mejores momentos de la noche para contarlos en un post divertido que les permita conocer a estas mujeres de las que prometí hablar. Y no puedo. Es difícil no sentir ese gusto amargo de las despedidas. Es inevitable pensar que es el último día del amigo con Isa.

Prometo para mañana un post con mas ánimos.

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Primero, el principio

A algunas de ellas las conozco hace mas de quince años. Considerando que todas tenemos veintipoquitos, crecimos y vivimos juntas desde que tenemos uso de razón. Compartimos todo lo que cualquier grupo de amigas comparte, pero con la particularidad de que éstas, nuestras historias, siempre tienen algo de particular. De a poco las irán conociendo, y conociéndome a mi a través de ellas.

Feliz día, amigos. Y bienvenidos a mi.

Mis amigas son unas atorrantas,

se exhiben sin pudor, beben a morro,

se pasan las consignas por el forro,

se mofan de cuestiones importantes.

MIS AMIGAS SON UNAS SINVERGUENZAS…

Joan Manuel Serrat

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De mi

Antes de presentar a ellas, a mis amigas, me voy a presentar yo. Tengo poco mas de veinte años, estudio, trabajo, vivo en el mismo barrio desde que era muy chiquita. Tengo una familia grande pero fragmentada, con padres divorciados, hermanos que no son hermanos, y parientes que viven lejos. Soy o estoy soltera, y siempre lo estuve. Nunca me enamoré.

Me gustan la música, los libros, las películas, la cerveza, el chocolate, y pasar los domingos rodeada de todas esas cosas. Me gusta viajar, andar descalza, ir al teatro, cebar mate para invitar a una charla. No me gusta andar a las corridas, aunque tampoco la paciencia es mi mayor virtud. Me es casi imposible ser puntual, y suelo tener la sensación de que siempre me olvido algo (y muchas veces es mas que una sensación) Hablo hasta por los codos. Canto en la ducha. Voy a terapia todas las semanas. Todo el tiempo tengo ganas de hacer cosas nuevas, que no siempre logro poner en práctica. En algunas cosas soy perfeccionista hasta el punto de la obsesión. En otras, soy un completo desastre.  Me encanta vestirme bien, aunque me cuesta dejar de lado las zapatillas de lona, y todavía cuando me cuelgo una cartera me siento un poco rara. Adoro mi ciudad, aunque a veces me exaspera un poco.

Un poco de blanco, algo de negro, e infinidad de grises. Yo soy así.

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